sábado, 13 de junio de 2009

tecleado automático

Los sábados y domingos siempre toma Coca-Cola y un ibuprofeno para desayunar. Se levanta con calma, con las marcas de las sábanas y del sudor calcados en el cuerpo. Se pone bajo el chorro de la ducha durante 26 minutos y se vuelve a tumbar en la cama, desnuda y con el ventilador haciendo ruido. Hoy ha decidido ponerse de nuevo frente a una hoja en blanco, frente a su mente en blanco. Y ya no le salen las palabras. La llegada del verano le ha sorbido las letras, las tildes y las comas. Así que ha paseado, ha comprado naranjas y se ha echado la siesta. Se ha fumado un par de cigarros. A las 6 en punto, él le ha llamado. Han tomado un helado y después han follado, mejor que nunca. Estaban dormidos, pegados por el calor, cuando ella se ha despertado. Acolchando sus pisadas en el aire, se ha sentado frente al ordenador. Con cuidado se ha puesto a teclear. De golpe. Sin pensar. Teclear lo que sea. Ha empezado a contar su día, desde que por la mañana ha desayunado una Coca-Cola.

5 comentarios:

  1. me gusta tanto lo que escribis y como lo haces. uno se puede imaginar lo que contas.
    :)

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  2. Igual es que era eso lo que el folio en blanco quería sentir sobre su piel. A las seis en punto.



    un miau de helado de mora, señorita :)

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  3. Me apetece una cocacola...desde luego a veces lo mas cotidiano es lo mas literario.
    Un beso!

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  4. Muchas veces lo mejor es escribir sin pensar, y dejarnos sorprender por el resultado.
    Un beso MUYGRANDE :)

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Garabatea con colores.